“TRAS LA VETA ARTÍSTICA DE LOS ADULTOS MAYORES DE COPIAPÓ” SE REALIZARÁ CON APOYO DEL FONDART REGIONAL 2020

Colgador de ropa
(Foto por Roto)

Desde julio a octubre de 2020 desarrollaremos un proceso pedagógico y artístico junto a adultos mayores de la ciudad de Copiapó. Este será coordinado por Eliana Andrea Hertstein en colaboración con Daniel Jesús Díaz y Javiera Véliz como mediadores a través de la fotografía y la poesía visual como principales medios relacionales.

Realizaremos una convocatoria pública para citar a un taller artístico en un lugar por definir, a través del que trabajaremos en la creación de una obra colectiva realizada por los asistentes. Para lograrlo, indagaremos, por medio de la práctica fotográfica y poética, en la memoria común del grupo, memoria cimentada en una ciudad rodeada por el desierto más árido del mundo. A la vez, abordaremos los principales problemas que tiene este grupo etáreo: su aparente falta de autonomía y el supuestamente escaso conocimiento de herramientas tecnológicas.

El resultado será expuesto en un formato y título a definir con los participantes del proceso de acuerdo al tipo de obra colectiva resultante.

Este proyecto será posible gracias al apoyo financiero del Fondart Regional 2020, Ministerio de las Artes, las Culturas y el Patrimonio de Chile.

TRABAJO PARALELO EN BATUCO

Puente de Batuco, Maule, Chile
(Foto por Roto)

Desde noviembre de este año estamos instalados en la Región del Maule, otro de nuestros reductos de acción, para explorar territorios campesinos durante la época estival. 

En diciembre, Daniel Jesús Díaz y Eliana Hertstein, en nuestra representación, comenzarán a desarrollar un proceso de residencia de arte colaborativo en la localidad de Batuco, comuna de Pencahue.

Aprovechando la estadía en la zona, por tanto, levantaremos algunos relatos orales para nuestro proyecto Buscando la veta, relevaremos a algunos cultores de la zona a través de la creación documentos audiovisuales para En cinco minutos y desarrollaremos, en la medida de lo posible, un proceso de acompañamiento para la creación y gestión de una organización cultural en la zona a través de Dame la mano y danzaremos.

La estadía y estas acciones paralelas, por consecuencia, serán posibles gracias al apoyo financiero del programa Red Cultura 2019 del Ministerio de las Artes, las Culturas y el Patrimonio de Chile.

FIN DE PROCESO DE “BUSCANDO LA VETA EN INCA DE ORO”

Casa típica de Inca de Oro
(Foto por Roto)

Durante siete meses, desde marzo hasta septiembre de 2019, trabajamos en la localidad de Inca de Oro, comuna de Diego de Almagro, Región de Atacama, Chile.

Fuimos a rescatar, a través de la letra y voz de algunos de sus pobladores, niños y adultos, los relatos que, aunque de manera parcial, dieran cuenta de su historia común en torno al trabajo minero y pirquinero del oro, la plata y el cobre.

El resultado de este proceso quedó contenido en un libro homónimo, editado en alianza con Tala Editorial, el que es posible descargar de forma libre. También realizamos un breve documento audiovisual que da cuenta del trabajo hecho, más otro documento sonoro con una muestra de relatos orales narrados por los vecinos.

Todo el material es de consulta pública, ya que consideramos que es contenido de relevancia tanto para estudiosos del tema como para cualquier persona interesada en la literatura o la narración oral.

Este proyecto fue coordinado y mediado por Daniel Jesús Díaz en colaboración con Eliana Hertstein en calidad de mediadora literaria. Además, fue posible de desarrollar gracias a los recursos aportados por el Fondo del Libro 2019, Ministerio de las Artes, las Culturas y el Patrimonio de Chile.

Resultados

Libro

Próximo para descarga libre en PDF

Documental

En proceso de edición…

Audios

En proceso de edición…

TEJIDO DE HERMANAS

Tatiana y Carolina Mayerovich
(Foto por Roto)

Nuevamente abrimos nuestra casa para poner en diálogo el trabajo literario de actores relevantes de la ciudad de Copiapó. 

Recuerdo que fue una semana de locos y no tuvimos el tiempo suficiente para armar esta nueva Chomba con todas las energías del planeta. Sin embargo, nos esforzamos junto con Eliana Hertstein por acondicionar la casa para que la poesía hiciera eco en un ambiente ameno y caluroso como de costumbre.

Preparamos nuevamente empanadas, té y vino como una forma de no perder el sentido hogareño de la propuesta, al menos en etapa invernal copiapina de la Fundación.

Quien primero llegó fue Tatiana Mayerovich, una de nuestras convidadas a dialogar. Escritora y artista visual, integrante de la Sociedad de Escritores de Copiapó y creadora del poemario “Pigmalión” (2019) y obras visuales como “Roger, Roger – Impresiones del pasado, presente” (2016). 

Mientras la conversación espontánea fluía comenzó a llegar el público, entre amistades, escritores y familiares, los que al igual que en ocasiones anteriores, tuvieron la oportunidad de hojear los libros de la biblioteca hogareña, dispuestos para la lectura en todo momento.

Pasaba el tiempo, pero Carolina Mayerovich, nuestra otra convidada a dialogar y hermana de la primera, no llegaba. Quien, además de escritora y también integrante de la Sociedad de Escritores de Copiapó, tiene una tienda de ropa en la ciudad, razón del leve y entendible retraso. 

A penas llegó Carolina a la casa, autora de “De cicatrices y otras huellas” (2011), comenzó el diálogo. Aunque son hermanas y se conocen desde pequeñas en la intimidad familiar, sus lecturas escogidas develaban que sus escrituras actuales caminan por sendas disímiles pero paralelas. Puesto que, a medida que avanzaba el diálogo, ambas se dieron cuenta que estaban levantando nuevos proyectos literarios con un mismo personaje inspirador sin saberlo.

Dicho descubrimiento más las participaciones espontáneas de los asistentes entre lectura y lectura, comenzaban a darle a la Chomba número 10 un color tipo taller, que si bien se escapaba de los objetivos que como actividad tenemos planteados, manifestaba un espíritu libre en todo su esplendor, el que con agrado cada uno de los que estábamos  presentes abrigamos con comodidad. 

Hacia el final, los palillos fueron entregados a los asistentes, como una manera de colectivizar aún más la construcción del diálogo, dándole al tejido de la noche una forma robusta, potente, como si de una chomba chilota se tratara, como la de la tierra de origen de ambas artistas.

Finalmente, al cerrar la actividad oficial, comenzó el convite en off que se prolongó por horas. Intercambio de opiniones literarias y anécdotas cotidianas alimentaban las conversaciones que pululaban por la casa y los pasillos. El vino se acababa y las empanadas también.

Poco a poco fueron partiendo los asistentes y la casa volvió a su silencio normal, salvo por los ruidos que noche a noche se escuchan desde la calle.

JUAN SANTANDER PARTICIPARÁ COMO ESCRITOR INVITADO EN PROYECTO “BUSCANDO LA VETA EN INCA DE ORO”

Juan Santander Leal
(Foto sacada de Internet)

Desde el 30 de abril del presente año venimos desarrollando como Fundación Runrún todos los martes y jueves de cada semana, en la sede de la Asociación Gremial Minera de la localidad de Inca de Oro, región de Atacama, el proyecto “Buscando la veta”. Instancia literaria con la que buscamos rescatar a través del puño y letra de los propios habitantes y protagonistas del lugar, las historias que los han ido conformando como pueblo.

El proceso es parte de los procesos colectivos que generamos como Fundación para ir en busca de relatos comunes a partir de temas comunes. Ofician como artistas mediadores la poeta y técnica minera Eliana Andrea Hertstein, y el gestor cultural, músico, profesor de lengua y literatura Daniel Jesús Díaz, ambos miembros de nuestro equipo.

Este martes 11 y jueves 13 de julio se sumará un escritor invitado, el destacado poeta Juan Santander Leal, autor de Hijos únicos (Overol, 2016), obra que recibió el Premio Mejores Obras Literarias (MOL), categoría poesía publicada, 2017. También ha publicado Allí estás (2009), Cuarzo (2012) y Agujas (2015), todos ellos reunidos en versiones revisadas en La destrucción del mundo interior (Overol, 2015) y la plaquette Nueve lugares (2017).

El poeta compartirá su propia experiencia con la lectura y la escritura como una manera de contagiar a los vecinos y vecinas la importancia de la literatura como una forma de indagar en la memoria tanto individual como colectiva.

El proyecto es financiado por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura 2019, Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

LA COMPUESTA NÚMERO 12

Paloma y Clora
(Foto por Eliana Andrea Hertstein)

El martes 7 de abril dio inicio a nuestra segunda semana de trabajo en Inca de Oro. Emprendimos viaje junto a mi compañero Daniel Jesús Díaz, esta vez, en bus. Nos dirigimos hacia el terminal de buses en el centro de Copiapó con todo lo necesario sobre los hombros: carpetas, libros, lápices y colaciones.

La carretera parecía mucho más lenta sobre el bus, igual de insegura. El paisaje se fijaba por momentos en la vista. El hierro, que todo lo tiñe de rojo, indicaba la lejanía de los cerros, o la clorita mineralizada nos avisaba que estábamos a mitad del camino. Inca de Oro se encuentra ubicado en el extenso llano de Varas en la carretera entre Copiapó y Diego de Almagro, ex Pueblo Hundido.

Somos unos visitantes y la localidad nos observa cada vez que llegamos. Sus pobladores están acostumbrados a los afuerinos, a los sujetos itinerantes movidos por la fuerza laboral. La asociación minera nos esperaba, abrimos puertas y ventanas, mientras estábamos atentos a la llegada de los vecinos y vecinas. Comenzamos el taller con la lectura de la tarea, un texto basado en la palabra que a cada asistente le tocó en la sesión anterior. Con esto los participantes nos permitieron conocerlos un poco más, por que entre ellos todos se conocen.

Posteriormente, hicimos entrega del libro Sub terra, de Baldomero Lillo. Leímos en conjunto y por turnos el texto “La compuerta número 12”. La narrativa de este autor nos permitió analizar y contrastar la vida laboral minera de otro territorio, tan distinto del que hay en el desierto y su aridez. La descripción del paisaje chileno y la preocupación por la vida miserable del trabajo y toda la necesidad por la que este se ejecuta, nos hizo dialogar sobre el contexto local, que lejos de las húmedas minas de carbón, la cuenca de Inca de oro se construye de una historia minera aurífera, gracias al metal de buena ley en Oro y también en Cobre.

De tarea dejamos la escritura de un resumen de “La compuerta número 12”. Nos despedimos para vernos el jueves. Cerramos todo en la sede para caminar en dirección a El Pirquén, uno de los restaurantes que está en la calle principal, pues teníamos que esperar un poco más de dos horas hasta tomar el bus regreso. Después de un rato, salimos y las bajas temperaturas traspasaban el abrigo. El paradero, a su vez, cortaba el viento de los autos que veloces pasaban por la carretera.

El día jueves 9 de abril repetimos el viaje en bus. Las opciones horarias en dirección a Inca de Oro son muy acotadas por lo que tuvimos que irnos a las 3 de la tarde y llegar antes al pueblo. Oportunidad que aprovechamos para pasar por algunos almacenes para conversar con sus locatarios y aprovechar de coordinar algunas actividades futuras con la dirección de la escuela del pueblo.

En esta ocasión compartimos el amplio espacio de la sede de la asociación minera con artistas participantes de una residencia artística llamada “Residencia  [Foto] Grafías Inca de Oro”.

Los integrantes del taller miraban curiosos al otro lado de la sala, no estábamos solos, era novedosa la compañía. Podían ver con toda su experiencia, cuánto atraía aún el pueblo minero, como si un resabio del oro de antaño se ocultara en la sombra de las nubes sobre las rocas. Nos enfocamos ya en lo nuestro y cada uno de los asistentes leyó en voz alta un resumen del texto leído en la sesión anterior. Comentamos cada escrito con la familiaridad que proporciona vernos en el ejercicio de la memoria, el diálogo y la escritura.

Reflexionamos y dimos paso al ejercicio de la sesión. Narramos un texto breve sobre nuestra primera experiencia con la minería. Todos los textos fueron leídos en voz alta y cada participante resumió el texto del otro en una sola palabra. La hora pasó rápidamente y llegó el momento de despedirse, decir adiós hasta la próxima sesión.

Nos sentamos a la mesa con los artistas de la residencia provenientes de distintas zonas del país. Compartimos y charlamos un momento sobre la procedencia de cada uno y su visita por la zona, de cómo el territorio es un tema en común. Nos despedimos gustosos de encontrarnos con la vitalidad de los que no dejan de buscar.  Rápidamente nos fuimos, porque el bus estaba próximo a llegar.

¿Qué es lo que nos trae hasta este pueblo minero? Surgían preguntas durante el viaje a medida que los cerros oscurecidos se dividían con el cielo y sus estrellas. ¿Quedarán aún escondidas esas vetas vírgenes de la que los pirquineros nunca hablan? La memoria requiere de ciertas prácticas para poder aclarar las confusas sensaciones que producen los recuerdos y la escritura aporta desde aquí una guía para la comprensión. Es concederle un espacio a la memoria para reconstruir la propia historia.

“El pirquinero es un ser fantasioso”, decía un integrante del taller. Lo divertido es que en la búsqueda de satisfacer la vida de un modo u otro estos hombres y mujeres han aprendido a leer la fantasía en los cerros, y que el rostro de la tierra, lleno de pecas turquesas, es el alimento.

INDICIOS

Grupo trabajando
(Foto por Eliana Hertstein)

El martes 30 de abril salimos de casa con la incertidumbre que se genera cada vez que uno va a enfrentarse a una experiencia nueva. ¿Qué pasa si no llega nadie hoy? Nos preguntábamos con Eliana Hertstein, compañera de labores en esta odisea.

Cargamos lo necesario en el auto y partimos. Atravesamos la ciudad de Copiapó por Copayapu en dirección hacia Tierra Amarilla. Llegando a Paipote doblamos a la izquierda y tomamos la carretera que se dirige a Diego de Almagro, ex Pueblo Hundido. En el trayecto, los cerros como camaleones petrificados, entre luces y sombras, proyectaban el movimiento del sol. Los enormes camiones, habitantes principales de ese camino en medio del desierto, movían levemente nuestra pequeña camioneta al pasar en sentido contrario como prueba de fuerza para demostrarnos que entrábamos en territorio extranjero.

Una vez que cruzamos el umbral invisible que separa la provincia de Copiapó con la de Chañaral, señalizado por un típico letrero verde, supimos que quedaban poco más de 30 kilómetros para llegar a Inca de Oro. Localidad que venimos investigando desde hace poco más de un año, pero que desde ese momento comenzaríamos a experimentarla desde la perspectiva de unos habitantes más. Al menos eso deseábamos.

Meses y semanas antes solo estuvimos haciendo trabajo de campo, realizando visitas casa por casa invitando a las personas, yendo a entrevistas radiales, concordando citas a reuniones colectivas para informar a los vecinos de los motivos de nuestra presencia, y todo lo necesario para comenzar a conocernos y reconocernos con la comunidad.

Nuestra incertidumbre se acrecentaba cuando llegamos a la sede de la Asociación Minera, lugar dispuesto para construir el espacio literario que veníamos planificando. Abrimos, ordenamos las sillas y nos pusimos a esperar. Poco a poco empezaron a llegar los vecinos y nuestra incertidumbre se transformó en alivio y alegría. También llegaron representantes de la Seremi de Cultura de la región de Atacama. Querían conocer en carne propia lo que se comenzaba a tejer.

Comenzamos el taller leyendo en conjunto el texto “Indicios” del libro La Analfabeta de Agota Kristof, la escritora húngara. Luego lo comentamos y de inmediato surgieron las comparaciones con la vida de infancia de cada asistente. Todos y todas recordamos de manera inevitable nuestras “travesuras” y las veces en que nuestra madre y padre nos retaron por estas.

Explicamos la importancia de la memoria como una manera de buscar indicios para transformarlos en literatura.

Dejamos de tarea para la casa la escritura de un texto en el que cada vecino y vecina tenía que relatar la idea general del texto leído. Despedimos oficialmente la sesión, pero como buenos chilenos, luego de decir “chao”, continuamos conversando. Después de un rato, poco a poco, como un reloj de arena, comenzó el éxodo final. Cerramos la sede y nos metimos al auto para comenzar nuestro regreso a casa.

El jueves 2 de mayo repetimos la odisea de tomar el auto e irnos hasta el pueblo por la carretera mortal de los camiones. Llegamos bien, abrimos la sede y preparamos todo para la entrada de los vecinos y vecinas. Poco a poco aparecieron por la puerta caras conocidas y caras nuevas, pero faltaron algunas de la sesión anterior. Algo que normalmente pasa cuando se está desarrollando un proceso hasta que se consolida un grupo medular de trabajo.

Antes de comenzar la sesión de escritura, recordamos la sesión de lectura pasada y solicitamos la lectura de los textos que quedaron como tarea para contextualizar a los nuevos integrantes. Poco a poco fueron saliendo más comentarios y remembranzas del pasado.

Después de esa extensa introducción solicitamos la escritura de un relato, a modo de ejercitación libre, de alguna “travesura” de la niñez. Todos comenzamos a escribir, incluidos nosotros como mediadores. Una vez acabado el tiempo, leímos cada relato en voz alta, comentando lo que sentíamos con cada historia y a través de una evaluación colectiva fuimos resumiendo cada texto en una sola palabra. Recordamos la importancia de la memoria como una manera de inspirarnos para escribir y nos despedimos invitando a la próxima sesión. Como tarea dejamos la escritura de un texto libre a partir de la palabra que se desprendió de cada uno de nuestros escritos.

Nuevamente nos quedamos conversando un poco más de manera informal. Es difícil explicar qué es lo que hacemos lejos de casa incentivando a la lectura y la escritura solo por amor a la literatura y a las personas. Difícil es explicar que lo que hacemos también es un trabajo. Difícil es viajar por una carretera construida para los camiones mineros y tratar de pasar como uno de ellos sin serlo.

La cuestión es que también nos dedicamos a la minería, pero desde un arista menos explorada, la literatura. Por eso, cargamos nuestro capacho con las herramientas necesarias para escarbar en las memorias buscando la veta literaria que cada ser humano lleva consigo. De alguna forma, también somos mineros, porque vamos detrás de una riqueza trascendental, una que contribuye al desarrollo de las personas desde lo humano y cultural. Y eso es lo que tenemos como respuesta ante la pregunta ¿Qué hacen aquí?

Una vez puesto el candado en la vieja puerta de madera de la Asociación Minera, nuevamente emprendimos el viaje de regreso a casa por la carretera, esa carretera que poco a poco empieza a reconocernos como habitantes de su territorio, la de los camiones y de los cerros multicolores que durante la noche se apagan con el sol, pero que se dejan ver de forma tenue con las luces de los autos y las animitas de la berma.

PARTE “BUSCANDO LA VETA EN INCA DE ORO”

Afiche “Buscando la veta en Inca de Oro”
(Diseño por Roto)

Desde el 30 de abril al 25 de julio del presente año a las 18:00 horas llevaremos a cabo todos los martes y jueves de cada semana, en la sede de la Asociación Gremial Minera de la localidad de Inca de Oro, región de Atacama, el proyecto “Buscando la veta”.

La actividad consiste en sesiones semanales de lectura y escritura que abordan la autobiografía como una manera de indagar en la memoria individual y colectiva.

Inca de Oro es una zona con un pasado aurífero esplendoroso, pero que en la actualidad, aunque con menos habitantes que antaño, sigue resistiendo al paso del tiempo a través del trabajo en comunidad.

Por ese motivo, a través de Buscando la veta, crearemos, junto a los vecinos de Inca de Oro, una instancia literaria para rescatar desde el puño y letra de sus propios habitantes y protagonistas, las historias que los han ido conformando como pueblo.

La iniciativa es parte de los procesos colectivos de aprendizaje y creación que como Fundación Runrún impulsamos para el fomento de las artes en la comunidad. Ofician de mediadores la poeta y técnica minera Eliana Hertstein y el gestor cultural, músico y profesor de lengua y literatura Daniel Jesús Díaz., ambos integrantes de nuestro equipo.

El proyecto es financiado por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura 2019, Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

“BUSCANDO LA VETA” SE DESARROLLARÁ EN INCA DE ORO CON APOYO DEL FONDO DEL LIBRO 2019

Antigua estación de trenes de Inca de Oro
(Foto por Roto)

Buscando la veta en Inca de Oro consiste en la creación de un espacio común de lectura y escritura que aborda la autobiografía como una manera de indagar en la memoria individual y colectiva.

Con ese objetivo, intercalamos sesiones tanto de lectura como de escritura, para que al finalizar el proceso, los asistentes puedan, a través de un relato autobiográfico, rescatar parte de su memoria individual. De este modo, esperamos que el total de escritos manifiesten una memoria conjunta.

Este año llevaremos el proyecto a la localidad de Inca de Oro, Región de Atacama, Chile, que por su contexto minero se encuentra apartada de centros urbanos, y por ende, tiene dificultades profundas para acceder a bienes culturales en la actualidad, debido al cese paulatino de su fuente laboral principal. Contexto que ha ido generando el deterioro del pueblo y la migración de la población más joven a otras zonas, buscando cambiar sus horizontes.

Por tanto, como Fundación Runrún nos es muy necesario llevar una actividad cultural al lugar para trabajar, en este caso particular a través de la literatura, en la movilización del proceso de construcción de identidad de las y los habitantes que permanecen, y así rescatar su historia, contribuyendo de paso a la literatura minera, que poco ha explorado el mundo aurífero.

Esperamos que los beneficiarios directos e indirectos reconozcan la importancia del proceso como otra manera de relacionarse colaborativamente. De esta manera, no solo rescatar su memoria personal y colectiva, sino que también proyectar un futuro desde un plano literario y creativo.

Semana a semana, por puño y letra de los propios artistas mediadores, Eliana Hertstein y Daniel Jesús Díaz, iremos contando los avances del proyecto, tanto por este medio como por las redes sociales, para dejar registro del proceso llevado a cabo en la localidad pirquinera.

Esta acción pedagógica y colaborativa la podremos llevar a cabo gracias a la ayuda del Fondo del Libro 2019.